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La gastronomía de Omán es una mezcla increíble de influencias del Golfo, India, África del Este y Persia. Lo notarás en cada plato: especias suaves, sabores cálidos (pero no picantes), mucho arroz, carnes tiernas, pescados fresquísimos y panes que acompañan absolutamente todo.

Aquí te dejamos una selección de los 14 platos más típicos y deliciosos de Omán, que deberías probar sí o sí.

Nota: Aunque la cocina omaní está muy centrada en el cordero, pollo y pescado, sí existen opciones vegetarianas, pero conviene saber dónde buscar. En restaurantes locales tradicionales puede que la oferta sea muy limitada, pero en ciudades como Mascate o Nizwa encontrarás fácilmente platos sin carne como hummus, mutabal, ensaladas frescas, arroz especiado, lentejas, guisos de verduras (saloona vegetal), falafel o el popular pan khubz recién hecho.

1. Shuwa: La joya gastronómica de Omán

El shuwa es probablemente el plato más emblemático del país. Se prepara marinando carne (normalmente cordero o cabra) con una mezcla de especias tradicionales llamada khuzary, y luego envolviéndola en hojas de plátano para cocinarla lentamente durante 24 a 48 horas en un horno subterráneo.

El resultado es una carne tan tierna que se deshace con solo mirarla. El sabor es profundo, ahumado y ligeramente especiado, pero nada fuerte. Es un plato que los omaníes preparan en celebraciones y fiestas grandes. Si tienes la oportunidad de probar un shuwa tradicional, hazlo sin pensarlo.

2. Majboos (o Makboos)

Es el “plato nacional” del Golfo, y Omán tiene su propia versión. Se trata de un arroz especiado (cardamomo, azafrán, clavo, cúrcuma) acompañado de pollo, cordero o pescado.

El toque especial es el caldo donde se cocina el arroz, que le da un aroma muy característico. A veces también incluye pasas o frutos secos. Si te gustan los arroces tipo biryani, este te va a encantar porque es más suave y muy perfumado.

3. Mashuai

Perfecto para amantes del pescado. El mashuai es pescado al horno, normalmente kingfish (pez rey), servido con arroz y una salsa ligera de limón.

Es un plato sencillo, pero equilibrado, con un sabor muy rico. Se come mucho en zonas costeras y es uno de los platos más frescos que puedes probar.

4. Harees

El harees es uno de esos platos que no parecen gran cosa al verlo… hasta que lo pruebas. Se prepara mezclando granos de trigo con carne (normalmente pollo o cordero) y cociéndolos durante horas hasta conseguir una textura suave, espesa y cremosa, casi como una mezcla entre un puré y un guiso tradicional.

Lo interesante es que no lleva mil especias como otros platos del Golfo; aquí lo que importa es el sabor profundo que se consigue al cocinarlo despacio. En Ramadán es casi imprescindible, porque es fácil de digerir y muy reconfortante después del ayuno. Si viajas en meses más “frescos” (enero o febrero), es de esos platos que te calientan el cuerpo y te hacen sentir como en casa incluso estando en tierras desérticas.

5. Qabuli

El qabuli es primo del biryani, pero con una personalidad totalmente diferente. Lleva arroz, cordero tierno, zanahorias cortadas en tiras, cebolla caramelizada, pasas y una combinación de especias que tiran más hacia lo suave que hacia lo picante.

Lo que hace especial a este plato es ese contraste entre lo salado y lo ligeramente dulce, algo muy típico en la cocina del Golfo. El cordero suele estar cocido tan lentamente que prácticamente se deshace, mezclándose con el arroz y las especias. Es un plato contundente, perfecto para un almuerzo después de una mañana explorando fortalezas, mercados o wadis.

6. Pan Khubz

El khubz es un pan finísimo, casi como una lámina crujiente de papel, hecho a mano sobre una superficie de metal muy caliente. Lo preparan golpeando la masa una y otra vez hasta extenderla. Es casi un espectáculo verlo.

Se come con absolutamente todo: guisos, arroces, hummus, carne… o incluso solo, porque es adictivo. Cuando te sientes a comer en una casa local o en un restaurante tradicional, lo más probable es que te sirvan una cesta llena y antes de que te des cuenta ya te habrás comido la mitad.

7. Omani Halwa: El postre más emblemático del país

La halwa omaní no es un postre cualquiera; es casi una institución cultural. Se prepara con azúcar, agua de rosas, cardamomo, azafrán, almendras, pistachos y ghee, removidos durante mucho tiempo hasta crear una textura gelatinosa, brillante y firme.

Es muy dulce, sí, pero tiene un aroma floral y especiado que lo hace único. La halwa se sirve en todas partes: bodas, visitas importantes, reuniones familiares e incluso en tiendas de suvenires. La tradición dicta que se debe acompañar con café omaní, y créeme que la combinación funciona increíblemente bien.

8. Thareed

El thareed es uno de esos platos que representan muy bien la cocina casera omaní. Se prepara con pollo o cordero, verduras (patata, zanahoria, tomate), especias suaves y caldo, y se sirve sobre trozos de pan plano que absorben todo el sabor.

Al final, lo que te comes es una mezcla jugosa y tierna que recuerda a los guisos tradicionales europeos, pero con un toque árabe muy cálido. Es muy típico durante Ramadán, pero también se prepara en cualquier época del año como comida familiar.

9. Saloona

La saloona es un guiso sencillo pero lleno de sabor. Puede llevar pollo, cordero o pescado, junto con verduras cocinadas a fuego lento. Aunque parece un plato humilde, funciona como un básico de la cocina omaní.

Si te gusta la comida reconfortante, esta es tu opción. Se suele acompañar con arroz o pan (normalmente khubz), y es una comida muy común en casas tradicionales, más que en restaurantes turísticos. Es de esos platos que te hacen sentir cómo es la cocina real del país.

10. Mishkak: La brocheta callejera más famosa de Omán

Si hay algo que no puedes dejar de probar, es el mishkak. Son brochetas marinadas en especias y cocinadas a la brasa en pequeños puestos callejeros. Suelen ser de ternera, pollo o cabra, y las sirven con una salsa de chile y limón que, aunque no pica demasiado, da un sabor espectacular.

Es comida callejera en estado puro: rápida, barata, aromática y llena de sabor. Atrévete a pedirlas picantes si te va la marcha.

11. Samak Mashwi: Pescado cocinado bajo la arena

Este plato es una joya de las zonas costeras. El samak mashwi se prepara enterrando el pescado entero dentro de un horno de arena con brasas calientes. Se cocina lentamente hasta que queda ahumado y con una textura firme pero jugosa.

El sabor es único y no se parece a ningún método de cocción occidental. Si visitas pueblos pesqueros o comes con locales, es probable que te ofrezcan esta preparación tradicional.

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12. Luqaimat: Bolitas dulces peligrosamente adictivas

Los luqaimat son buñuelos fritos cubiertos con miel o sirope de dátiles. Por dentro son suaves y esponjosos; por fuera, crujientes. Se comen calientes y son tan ligeros que sin darte cuenta te has comido cinco o seis.

Son un postre típico durante celebraciones o Ramadán, pero puedes encontrarlos también en mercados o puestos callejeros. Ideal para los golosos.

13. Café omaní (Qahwa)

El qahwa es una parte fundamental de la hospitalidad omaní. Se sirve en tazas pequeñas, sin azúcar y con un aroma suave a cardamomo y a veces un toque de azafrán. Para balancear ese sabor ligeramente amargo, siempre te ofrecerán dátiles, que aportan dulzor natural.

Es una experiencia más que una bebida. Cuando te lo ofrecen, no es solo para que bebas algo, sino una forma de mostrar respeto y bienvenida. Te puedo asegurar que a lo largo del viaje lo probarás mil veces: en hoteles, en mercados, en casas beduinas… y cada vez será una excusa para conversar y conocer a los locales.

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14. Dátiles omaníes: Oro dulce del desierto

Omán es famoso por producir algunos de los mejores dátiles del mundo. Son suaves, jugosos, carnosos y muy dulces, y se consumen a diario como snack, postre o acompañante del café omaní.

Además, cada variedad tiene un sabor distinto: algunos recuerdan a caramelo, otros a toffee y otros incluso a chocolate. Los dátiles son símbolo de hospitalidad, así que prepárate para comerlos en cada casa o tienda que visites.

Nota: En Omán, la hospitalidad es tan importante que rechazar un café con dátiles puede considerarse descortés. Da igual dónde estés: una tienda, un hotel, una casa o incluso una oficina. Si te lo ofrecen, acepta al menos un sorbito. Es parte esencial de la cultura omaní.

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