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Cuando alquilamos el coche y pusimos rumbo desde Amán hacia Jerash, no nos imaginábamos lo tremendamente grande que era aquel complejo arqueológico. Sabíamos que había ruinas importantes, pero lo que vimos superó expectativas: columnas interminables, calles pavimentadas con surcos de carros antiguos, teatros… y un sitio donde caminar horas sin querer salir.

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Aquí te cuento nuestra experiencia, lo que más nos gustó, qué ver y algunos consejos y contexto sobre el lugar para que tú lo aproveches igual de bien.

Breve historia y contexto

Antes de pisar las piedras de Jerash, vale la pena entender qué estás viendo. Jerash, fue una de las ciudades más importantes del Imperio Romano en Oriente Medio. Formaba parte de la famosa Decápolis, una liga de diez ciudades situadas al este del río Jordán que eran centros comerciales y culturales clave en la región.

Los romanos llegaron aquí en el siglo I a.C. y con ellos llegaron los templos, teatros, plazas, calzadas y columnas que todavía hoy siguen en pie. La ciudad prosperó gracias al comercio y a su ubicación estratégica entre Damasco, Amán y Petra.

Con el paso de los siglos, fue destruida parcialmente por terremotos y abandonada poco a poco, hasta quedar enterrada bajo la arena.
No fue hasta el siglo XIX cuando se redescubrió, y desde entonces se han hecho excavaciones que hoy nos permiten caminar literalmente por una ciudad romana completa, no solo por restos sueltos.

Lo que más sorprende de Jerash es su estado de conservación: la mayoría de las calles, columnas y templos siguen de pie o se han reconstruido con partes originales. Y eso la convierte en uno de los conjuntos romanos mejor conservados fuera de Italia.

Qué ver en las Ruinas Romanas de Jerash

El Arco de Adriano

Es la gran puerta de entrada al recinto. Se construyó en honor al emperador Adriano cuando visitó la ciudad en el año 129 d.C. Mide casi 13 metros de altura y es tan imponente que ya desde ahí sabes que te espera algo grande.

El Hipódromo

Justo al lado del arco verás el antiguo estadio donde se celebraban carreras de carros. A veces hacen recreaciones (tipo gladiadores o carreras), aunque cuando fuimos no había ninguna.

El Foro Oval

Probablemente la parte más fotogénica del complejo. Es una gran plaza elíptica rodeada por 56 columnas, con el suelo de piedra perfectamente conservado. Aquí era donde se celebraban reuniones y actos públicos.

El Cardo Maximus

La calle principal de la ciudad. Caminarla entera es una experiencia. Fíjate en las losas de piedra y en cómo las columnas a ambos lados aún se mantienen en pie.

El Templo de Artemisa

De los templos mejor conservados y más impresionantes del recinto. Las columnas son enormes y las vistas desde arriba merecen la subida.

El Teatro Sur

El más grande de Jerash, con capacidad para unas 3.000 personas. Si te sientas en la parte alta, aún puedes oír perfectamente a alguien hablando en el escenario gracias a la acústica.

Las iglesias bizantinas

Dentro del recinto también hay restos de iglesias construidas siglos después, con mosaicos aún visibles en el suelo. Un contraste precioso entre épocas.

Horario y precios

Horario

Hora de apertura del recinto: de 8:00 a 17:00, lo mejor es ir temprano para evitar el calor y las aglomeraciones, aunque al ser un recinto tan grande hay espacio de sobra.

Precios de entrada

La entrada a este enorme complejo, está incluida en el Jordan Pass, por lo que podrás entrar sin hacer colas ni esperar en ningun sitio.

Nota: A Jerash la llaman muchas veces “la Pompeya del Este”, no porque fuera destruida por un volcán (aquí no hay), sino porque se mantuvo enterrada durante siglos bajo la arena y, al descubrirse, apareció casi intacta. Gracias a eso, hoy puedes caminar por calles, templos y teatros como si el tiempo se hubiese detenido. De hecho, es uno de los conjuntos romanos mejor conservados fuera de Italia.

Lo que más nos llamó la atención

Entrar allí fue como viajar atrás en el tiempo. Caminas y te das cuenta de que no son “ruinas sueltas”, sino calles completas, templos enteros y plazas que aún conservan su forma original. Nos pasamos horas caminando sin aburrirnos ni un segundo, pero lo que mas nos llamo la atención fue:

    • La calzada romana (Cardo Maximus): la avenida principal que cruza Jerash. Lo increíble es que todavía se ven los surcos que dejaron las ruedas de los carros romanos.
    • Las columnas que se mueven: una de las curiosidades más sorprendentes. Si apoyas una mano y ejerces un poco de presión, notarás que algunas columnas oscilan ligeramente. Nos contaron que esto se debe al sistema de construcción que usaban los romanos para que pudieran resistir los terremotos. ¡Y funciona!
    • La magnitud del complejo: Jerash no es una ruina, es una ciudad entera. Te das cuenta cuando llevas un rato caminando y sigues encontrando templos, calles y estructuras sin repetirte.

Consejos para aprovechar tu visita

Si planeas visitar estas increíbles ruinas romanas, aquí te dejo algunos consejos prácticos para que vaya lo mejor posible:

  1. Tiempo necesario: mínimo 3 horas, aunque si te gusta la historia puedes pasar fácilmente el día entero como nosotros.
  2. Qué llevar: calzado cómodo, gorra o sombrero, protector solar y agua.
  3. Dónde comer: justo fuera del recinto hay varios restaurantes y cafeterías.
  4. Mejor momento para fotos: a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando la luz es más suave.
  5. Si vas en coche: hay parking gratuito junto a la entrada principal.

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