Cuando planeamos el viaje por Jordania, uno de los días lo reservamos para la zona oriental, para salir del circuito habitual y descubrir algo menos “turístico” y más auténtico.

Y resultó que la ruta de los castillos del este fue una de las sorpresas más agradables: historia, paisaje desierto, castillos sin gente… así que aquí te cuento nuestra experiencia, lo que más nos gustó, qué ver y algunos consejos y contexto sobre el lugar para que tú lo aproveches igual de bien.
Contexto: ¿qué son estos “castillos del desierto”?
Los castillos del este de Jordania no son castillos al estilo europeo de fortaleza medieval en colina. Más bien fueron construcciones del periodo omeya (siglos VII-VIII) ubicadas en el desierto oriental de Jordania, pensadas como pabellones de caza, caravanserais (posadas para comercio de caravanas) o retiros rurales.


Estos edificios están esparcidos en un paisaje de llanuras desérticas, basalto negro, oasis dispersos y pocas poblaciones. Por eso, el trayecto ya es parte de la experiencia: carretera, silencio y desierto. Hacer esta ruta te da la oportunidad de ver otra cara de Jordania: menos Petra, menos multitudes, más calma, arquitectura islámica temprana y un ambiente muy diferente.
Los castillos que te recomiendo (y que visitamos)
Qasr Kharana (Qasr al-Harrana)
Ubicado a unos 60 km al este de Amán, es probablemente uno de los más fáciles de incorporar. Fue construida por la dinastía omeya antes del 710 d.C. y su función aún genera debate: ¿fortaleza? ¿centro de caravanas? Nos gustó por su tamaño, su ubicación “en medio de la nada” y lo bien que conserva su estructura. Ideal para empezar la ruta con buen ritmo.
Qusayr Amra (Qasr Amra)
Uno de mis favoritos. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, alberga frescos muy bien conservados en su interior, lo que lo hace más que “un edificio viejo”. La sorpresa de entrar y ver esas pinturas, estar en una estructura medio escondida… memorable. Si te gusta el arte, además del viaje, este es “el sitio”.


Nota: Uno de los castillos más famosos de la ruta, Qusayr Amra, no era en realidad un castillo de defensa, sino una especie de “casa de baños” de lujo para los califas omeyas. En su interior hay pinturas murales del siglo VIII que representan escenas de caza, músicos, animales exóticos… e incluso figuras humanas, algo muy poco común en el arte islámico posterior.
Qasr al‑Azraq (Azraq Castle)
Más “fortaleza” que pabellón. Construido sobre basalto negro, en un oasis estratégico, fue usado por los romanos y siglos más tarde por los omeyas. También es famoso por su vínculo con T. E. Lawrence (“Lawrence de Arabia”). Nos resultó interesante porque mezcla historia antigua con leyenda moderna.
Qasr Hallabat
Una parada quizá menos masiva que otras, pero que te permite disfrutar del sitio casi para ti solo. Fachadas, mosaicos y buen estado de conservación. Perfecto para cerrar la ruta con calma.


Consejos para planificar tu ruta
Si planeas visitar estos «castillos», aquí te dejo algunos consejos prácticos para que vaya lo mejor posible:
- Sal temprano: Las distancias pueden ser largas entre castillos, y el desierto hace que el clima juegue su papel (calor, viento).
- Qué llevar: agua, gorra, protector solar: Estás en zona árida y muchas paradas tienen pocos servicios.
- Alquila coche o contrata guía: Aunque se puede hacer con guía, tener vehículo te da libertad para parar donde quieras.
- Aprovecha la soledad: Muchos lugares tienen pocos visitantes. Tómate tu tiempo para absorber la atmósfera.
- Disfruta la ruta, no solo el destino: El camino es tan parte de la experiencia como los castillos mismos.


Reflexión final
Hacer la ruta de los castillos del este de Jordania fue para nosotros una de esas elecciones que al principio no sabíamos si “valdría tanto”… y al final resultó que sí. Nos permitió ver algo distinto, salirnos del “tour típico” a conocer rincones con historia, arquitectura, silencio y paisaje. Si estás en Jordania unos días más y quieres evadirte un poco del “must” y del gentío, este recorrido es una joya escondida. Encarna el viaje tranquilo, curioso y con historia.
No importa si no eres un experto en historia: basta con tener curiosidad, buen calzado y ganas de explorar.



