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Cuando visitas La Granja de San Ildefonso te impresiona el palacio, los jardines bien cuidados, las fuentes monumentales y el entorno natural de montaña. Pero si te quedas un rato más, con los ojos abiertos, descubrirás que hay un montón de pequeñas historias escondidas: ingenios hidráulicos, focos de poder real, fiestas de legumbres gigantes, fábricas de vidrio con historia…

Esta entrada recoge 12 datos curiosos de la Granja de San Idelfonso que enriquecen la visita y le dan un toque especial. Presta atención, porque muchos se te van a quedar en la memoria.

1. El nombre proviene de una ermita y una granja real

El lugar antes de convertirse en palacio fue una ermita dedicada a San Ildefonso de Toledo, donada junto con terrenos a los monjes jerónimos. De esa “granja” de los monjes nació el nombre del pueblo. Así que cuando caminas por allí, estás literalmente andando sobre terreno que fue agrícola y religioso antes de volverse real-residencial.

2. Inspirado en Versalles, pero en plena sierra

El palacio y sus jardines fueron concebidos por el rey Felipe V como su retiro de verano, tomando como modelo el célebre Palacio de Versalles. Se construyó en torno a 1720-1724, con trazado de jardines a la francesa, perspectivas amplias y fuentes monumentales. Lo curioso es el contraste: un palacio barroco monumental, pero en lugar de en llano perfecto, entre montañas, bosques y sierra.

3. Las fuentes funcionan sin bombas eléctricas

Una de las joyas técnicas: las más de veinte fuentes monumentales se alimentan por gravedad, desde embalses situados en la sierra, sin motores eléctricos. Algunos chorros alcanzan 40-47 metros de altura. Si te paras a pensar: en el siglo XVIII diseñaron un sistema hidráulico que aún hoy funciona. Sorprendente.

4. Solo tres días al año puedes ver todas las fuentes en acción

Sí, hablamos de un espectáculo que se limita a pocas fechas concretas: por ejemplo el 30 de mayo (San Fernando), el 25 de julio (Santiago) o el 25 de agosto (San Luis). En esos días, muchas más fuentes se activan, aparece el público, el sonido del agua y la magia. Así que si quieres vivir La Granja “a lo grande”, intentar cuadrar tu visita para esos días es una apuesta segura aunque con muchísima mas gente.

5. La Real Fábrica de Cristales: un “shock” industrial del siglo XVIII

La fábrica de vidrio que fundó la monarquía en La Granja fue uno de los proyectos industriales más importantes de su época. Su objetivo: romper el monopolio italiano del vidrio-cristal y abastecer al palacio y la corte. Hoy la fábrica todavía se visita, y ver cómo soplan el vidrio te pone en contacto con otra cara de la historia del lugar. Para nosotros esta visita fue un acierto total y fue de lo que mas nos gustó de la zona junto con las rutas se senderismo.

6. El “Mar” de La Granja: un estanque artificial que da vida a las fuentes

En los jardines existe un estanque elevado denominado El Mar, cuyo fin era recoger agua para alimentar las fuentes a gran presión. El diseño era tan avanzado que los ingenieros usaron desniveles, tuberías ocultas, fuentes monumentales… Una obra de ingenio en plena sierra.

7. La pista de mallo: un posible “primer campo de golf” de España

En los jardines se encuentra lo que algunos historiadores consideran la pista de mallo más antigua de España, un tipo de juego tradicional parecido al golf. Otro detalle curioso que convierte la visita en algo rico en historia inesperada.

8. La judiada: mega-fiesta de la legumbre gigante

Cada año, en honor a San Luis, se celebra la “Judiada de La Granja”, en la que miles de personas se reúnen para comer los célebres “judiones de La Granja”. Estas judías gigantes fueron cultivadas inicialmente para alimentar aves de la corte y acabaron siendo el plato estrella local. Así que si visitas en fecha de la fiesta, el ambiente está garantizado.

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9. Los jardines se consideran los últimos jardines barrocos intactos de Europa

Los jardines del palacio han conservado casi inalterada la traza original del siglo XVIII, lo que les da ese honor. Caminar por ellos es como entrar en un escenario histórico, donde las perspectivas, los setos y las fuentes estaban pensados al milímetro.

10. El escudo de un club local lleva un caballo “blas” y la frase “Sube al Blas y te la darás”

En el casco histórico se conserva el edificio del antiguo Blas Club (ahora Asociación Cultural El Blas), fundado en 1916 como club social de veraneantes. Su escudo combina montaña de Siete Picos y un caballo “blas”. Un guiño simpático al ocio de la zona en tiempos pasados.

11. Una de las fuentes mira directamente al castillo de Cibeles… (o casi)

Resulta que la figura de la diosa Cibeles, que ahora preside Madrid, fue inicialmente encargada para estos jardines. Finalmente se instaló en la capital, pero el encargo muestra las conexiones entre La Granja y Madrid. Pequeños hilos que unen lugares inesperados.

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12. Fue residencia real y retiro… pero también “pensión de verano” de lujo

Felipe V eligió La Granja como retiro personal tras abdicar, y aunque volvió al trono, pasó allí muchos veranos. El entorno de bosque, frescura y corte un poco más relajada marcaba la diferencia. Así que al paseo de la mañana le acompaña una historia de monarcas que querían escapar del protocolo.

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