El Parador de La Granja fue uno de esos sitios que nos sorprendió para bien. Íbamos con la idea de “hotel bonito para una escapada” y acabó siendo uno de los lugares que más disfrutamos en toda la zona. Está a un paso del palacio y los jardines, en pleno Real Sitio de La Granja de San Ildefonso, pero lo mejor no es solo la ubicación: es que realmente se siente especial.

No es un hotel cualquiera. Aquí duermes en un edificio del siglo XVIII que Carlos III mandó construir para sus hijos. Y aunque suene muy “histórico”, lo cierto es que lo han convertido en un alojamiento cómodo, tranquilo y muy agradable donde lo mismo te sientas un rato a leer en el patio que te vas a explorar el pueblo después de comer.
Dormir en un sitio con historia (y contarlo después)
Cuando llegamos, lo primero que nos impresionó fue el tamaño del edificio. Por fuera ya ves que es enorme, pero por dentro te sorprende aún más: patios amplios, piedra, arcos, zonas comunes donde apetece quedarse un rato… Está muy bien cuidado.


Las habitaciones son amplias y cómodas, sin tonterías, con ese estilo clásico de paradores pero actualizado. A mí me encantó levantarme por la mañana, abrir la ventana y ver la sierra al fondo. Es ese tipo de sitio donde te despiertas sin prisa, bajas a desayunar tranquilo y empiezas el día sin sensación de “corre, que se nos hace tarde”.
Si vas en invierno, lleva una chaqueta extra: aquí refresca de verdad. En verano, sin embargo, se duerme muy bien porque las noches son frescas.
El restaurante del Parador: comer bien y sin complicarse
Una de las cosas que más disfrutamos fue comer en su restaurante, el Puerta de la Reina. No esperes experimentos raros: aquí se cocina Segovia pura y dura, bien hecha y con ingredientes de la zona.


Nosotros probamos:
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- Judiones de La Granja (obligatorio si vienes por primera vez).
- Cochinillo asado con piel crujiente.
- Cordero lechal, tierno y potente.
- Y de postre… ponche segoviano, claro.
Es ese tipo de restaurante que no intenta reinventar nada, simplemente hace lo que toca… y lo hace bien. Además el comedor es amplio, luminoso y el servicio fue súper amable.
Si te apetece una comida más tranquila después de pasear por los jardines del palacio, este sitio encaja al 100%.


Lo que más nos gustó
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- Dormir en un edificio histórico sin renunciar a la comodidad.
- El silencio por la noche (descanso de verdad).
- El restaurante: comida local de calidad sin complicarse.
- La ubicación, que permite ir andando a todas partes.
- El espacio: patios, salones, rincones donde apetece estar.
- El spa del Parador es… WOW!


Nota: ¿Sabías que el edificio donde hoy está el Parador fue construido por Carlos III para que vivieran dos de sus hijos… pero ellos prácticamente nunca lo usaron? La Casa de los Infantes era una especie de “residencia de apoyo” al palacio, pensada para alojar a la familia real y sus invitados. Al final, con los años, acabó teniendo mil vidas distintas: cuartel, almacén, edificio administrativo… hasta que se convirtió en el Parador que conocemos hoy.
El entorno: una pasada para pasar el día
Lo mejor del Parador es lo bien que está ubicado. Sales a la calle y en cinco minutos estás en el Palacio Real de La Granja, en sus jardines o en cualquiera de los paseos que lo rodean. Nuestro plan fue más o menos así:
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- Por la mañana: visita al palacio y a las fuentes.
- A mediodía: comida en el Parador.
- Después: paseo tranquilo por el pueblo o por rutas cortas hacia el monte.
- Por la tarde/noche: relax absoluto.
- Al día siguiente: ruta por el monte cercano.
- Después de comer: Visita a la Fabrica de Vidrio.
Si te gusta caminar, aquí mismo empiezan rutas súper chulas por el pinar y por zonas donde desconectas casi sin darte cuenta. Es un sitio perfecto para escapadas de 24 o 48 horas.

Consejos para aprovechar tu visita
Si planeas visitar o alojarte en este Parador, aquí te dejo algunos consejos prácticos para que vaya lo mejor posible:
- Reserva con antelación: sobre todo fines de semana.
- Restaurante: Si solo vienes a comer, pide mesa sí o sí.
- Para vegetarianos: tienen opciones, pero pregunta antes para evitar sorpresas.
- En invierno hace frío: Muuuuucho frio. Lleva buen abrigo.
- Si vas con idea de ver las fuentes del palacio funcionando, revisa horarios porque no están encendidas todo el año.

