Amán es una ciudad que sorprende a quien la visita. A primera vista parece caótica, un laberinto de colinas, coches y casas color arena que se extienden hasta donde alcanza la vista. Pero basta un par de días para descubrir su historia milenaria y su autenticidad.
En esta guía te contamos las mejores cosas que ver y hacer en Amán para que puedas organizar tu viaje sin tener que perderte nada.
Lugares que no te puedes perder
1. La Ciudadela de Amán (Jabal al-Qal’a)
El punto más alto de la ciudad y uno de los lugares más emblemáticos. Desde aquí tienes las mejores vistas panorámicas de Amán: el mar de edificios beige extendiéndose sobre siete colinas y el Coliseo Romano dominando el paisaje.
En su interior encontrarás ruinas que datan de la Edad del Bronce, el Templo de Hércules, el Palacio Omeya y un pequeño museo arqueológico con piezas halladas en todo el país.
Consejo: ve al atardecer, cuando la luz dorada cae sobre la ciudad y el muecín comienza a llamar a la oración. Es un momento mágico.


2. El Teatro Romano
Construido en el siglo II d.C. durante el dominio del Imperio Romano, este teatro es una de las joyas mejor conservadas de la ciudad. Tiene capacidad para unas 6.000 personas y aún hoy se usa para conciertos y eventos.
Sube hasta lo más alto (si el vértigo te deja 😅) para disfrutar de una vista increíble del centro de Amán. Justo al lado hay un pequeño museo de tradiciones populares que muestra trajes y objetos antiguos jordanos.


3. Pasear por el Downtown (Al-Balad)
El corazón de la ciudad, lleno de vida local, tiendas tradicionales y aromas de especias. Aquí es donde realmente sientes el pulso de Amán. Piérdete entre los puestos de frutas, dulces, cafés y souvenirs. Regatea un poco, prueba algo nuevo, y sobre todo, habla con la gente: los comerciantes jordanos son encantadores y adoran charlar con los turistas.
Nota: No te vayas sin probar un kunafa (dulce de queso y miel) en el famosísimo Habibah Sweets. Verás a locales haciendo cola solo para comprarlo.

4. Mezquita del Rey Abdullah I
Reconocible por su impresionante cúpula azul turquesa con caligrafía islámica, esta mezquita moderna es uno de los iconos de la ciudad. A diferencia de otras mezquitas del país, permite la entrada a no musulmanes, siempre que se respete el código de vestimenta (ropa larga y las mujeres con pañuelo), para ello en la entrada te darán una túnica con la que podrás entrar.
En su interior, la paz y el silencio contrastan con el bullicio exterior. La luz filtrada por las vidrieras azules crea una atmósfera preciosa.

5. Tomar un café o té con vistas desde una azotea
Amán tiene una relación muy especial con sus colinas, y la mejor manera de disfrutarla es desde una terraza panorámica. Hay varios cafés con vistas al Teatro Romano y al Downtown, como Jafra Café o Books@Café, donde puedes sentarte a tomar un té con menta mientras observas la vida pasar.
De noche, las luces y el sonido de los rezos desde las mezquitas crean una escena inolvidable.

6. Comer en Hashem Restaurant
Un clásico entre locales y viajeros. Situado en pleno centro, Hashem Restaurant es toda una institución en Amán: lleva más de 50 años sirviendo falafel, hummus y pan recién hecho a políticos, artistas y viajeros de todo el mundo.
No esperes lujos: las mesas son de metal, los platos sencillos, pero el sabor es increíble. Y el precio, imbatible.

7. Probar el mejor mansaf del país
El mansaf es el plato nacional de Jordania: cordero cocinado con yogur seco (jameed) y servido sobre arroz y pan plano. Aunque lo encontrarás en todo el país, en Amán puedes probar versiones excelentes en restaurantes tradicionales como Tawaheen Al-Hawa o Al Quds.
Nota: el mansaf se come con la mano derecha, formando bolitas con arroz y carne. ¡No lo intentes con tenedor si estás entre locales!


8. Recorrer el zoco del oro y el zoco del perfume
En el centro de Amán hay dos mercados fascinantes: el Souk el-Sagha, lleno de joyerías con oro y plata (perfecto para curiosear), y el Souk el-Attarin, especializado en perfumes, incienso y especias. Los olores, los colores y el ambiente son una experiencia sensorial en sí mismos.


9. Museo de Jordania
Uno de los museos más modernos del país y el mejor para entender la historia de Jordania desde la prehistoria hasta hoy. Aquí se exhiben piezas arqueológicas impresionantes, incluyendo los manuscritos del Mar Muerto, mapas antiguos y joyas nabateas. Está muy bien presentado, con explicaciones claras en inglés y una museografía moderna que lo hace muy ameno.

10. Subir al barrio de Jabal Amman y Rainbow Street
Rainbow Street es el epicentro moderno y alternativo de la ciudad. Lleno de cafés, bares, tiendas vintage y arte callejero, es el lugar ideal para pasar la tarde o salir de noche. En los fines de semana suele haber música en vivo y food trucks. Desde sus miradores tendrás vistas preciosas del centro de Amán iluminado.
Consejo: si te gusta la fotografía, sube un poco más hacia Wild Jordan Center para una de las mejores panorámicas.


11. Relajarte en un hammam tradicional
Después de recorrer colinas y mercados, no hay nada mejor que un buen baño turco o hammam. En el centro encontrarás algunos auténticos, como Al-Pasha Turkish Bath, donde puedes disfrutar de sauna, exfoliación y masaje.
Después del baño te sirven té y fruta. Es el descanso perfecto antes de seguir explorando.

12. Excursión de un día a Jerash
Amán es una base ideal para hacer excursiones de un día. A menos de una hora se encuentra Jerash, una de las ciudades romanas mejor conservadas del mundo. Para nosotros fue un auténtico descubrimiento. No nos imaginábamos lo tremendamente interesante que iba a ser este lugar y lo bien conservado que están todos los edificios romanos de este lugar. Un lugar que no te puedes perder.


13. Perderte por las calles al caer la noche
La verdadera esencia de Amán se vive al atardecer, cuando las tiendas siguen abiertas, los niños juegan en las calles y los cafés se llenan de familias y amigos. No hay mejor plan que caminar sin rumbo, dejarte llevar por el sonido de las mezquitas y sentir cómo la ciudad cambia de ritmo.
Amán no es solo una ciudad de grandes monumentos, sino de pequeños momentos. Y eso es, precisamente, lo que la hace tan especial.

Consejo final
Amán es mucho más que un punto de entrada a Jordania. Es una ciudad viva, acogedora y sorprendentemente diversa. Dedícale al menos dos días para conocerla sin prisa, saborear su comida y disfrutar de la amabilidad de su gente.

