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Viajar a Jordania no solo es descubrir Petra o dormir bajo las estrellas en el desierto del Wadi Rum: también es una oportunidad de disfrutar de una gastronomía llena de aromas, especias, panes recién hechos y platos que mezclan lo mejor del Mediterráneo y el mundo árabe.

Aquí te dejamos una selección de los platos más típicos y deliciosos que deberías probar sí o sí durante tu viaje por Jordania, desde clásicos beduinos hasta dulces irresistibles.

Nota: Si sigues una dieta vegetariana, Jordania te va a sorprender (para bien). Aunque el país tiene una fuerte tradición carnívora (especialmente con platos como el mansaf o el zarb beduino), la cocina jordana está llena de opciones deliciosas sin carne. Los meze (entrantes compartidos) son tu mejor aliado: hummus, mutabbal, falafel, labneh, mujadara o tabbouleh son tan sabrosos que no echarás de menos la carne ni un segundo. Además, en muchos restaurantes puedes pedir versiones vegetarianas de platos tradicionales (por ejemplo, maqluba solo con verduras).

1. Mansaf: el orgullo nacional

El Mansaf no es solo un plato, es una institución cultural. Considerado el plato nacional de Jordania, representa la hospitalidad y el honor. Se prepara con cordero cocido lentamente en una salsa de yogur fermentado llamada jameed, y se sirve sobre una gran fuente de arroz decorada con piñones y almendras tostadas.

Lo más curioso es cómo se come: tradicionalmente con la mano derecha, formando bolitas de arroz con un poco de carne y salsa. Este gesto, lejos de ser un simple modo de comer, simboliza unión y respeto.

2. Maqluba: la olla “volteada”

La Maqluba (literalmente “volteado”) es uno de esos platos caseros que sorprenden. Se cocina en una olla con capas de arroz, verduras fritas (berenjena, coliflor, patata), pollo o cordero, y cuando está listo… ¡se da la vuelta como si fuera un pastel!

El resultado es un espectáculo visual y olfativo: el vapor del arroz se mezcla con el olor de las especias (canela, laurel, clavo) y el color dorado de las verduras. Cada familia tiene su versión, y muchas lo sirven con un toque de yogur fresco.

3. Falafel: el desayuno de los jordanos

En Jordania, el falafel no es solo un tentempié: es desayuno nacional. Se prepara con garbanzos molidos, perejil, comino, cebolla y un toque de ajo, formando pequeñas bolas que se fríen hasta quedar crujientes por fuera y tiernas por dentro.

Los encontrarás en cualquier esquina de Amán, sobre todo en la calle Rainbow, donde los locales comen falafel en pan pita con tomate, pepino y salsa de tahini.

4. Hummus: el rey de los meze

El hummus es omnipresente en Jordania. Este puré cremoso de garbanzos con tahini, aceite de oliva y limón acompaña absolutamente todo: carnes, verduras o pan árabe.

Cada casa y restaurante tiene su propia receta, algunos lo sirven más denso, otros más suave, pero siempre con un chorrito generoso de aceite de oliva y una pizca de pimentón por encima.

5. Mutabbal (o Baba Ganoush)

El Mutabbal (también conocido como Baba Ganoush) es primo del hummus, pero con un sabor más intenso. Se prepara con berenjenas asadas al fuego, que luego se mezclan con tahini, ajo, yogur y zumo de limón.

El resultado es una crema suave, ahumada y ligeramente ácida. Suele servirse fría, con pan de pita caliente y un chorrito de aceite por encima. Perfecto para los días calurosos o como entrante ligero.

6. Kofta bi Tahini

El Kofta bi Tahini combina dos grandes amores jordanos: la carne y el tahini. Son albóndigas de cordero o ternera picada, horneadas con patatas y bañadas en una salsa cremosa de tahini y limón.

El sabor es intenso, especiado y reconfortante. Se sirve en cazuela de barro, acompañado con arroz o pan recién hecho para absorber la salsa.

7. Shawarma: el rey del street food

El Shawarma es la comida callejera por excelencia. Tiras finas de carne (pollo, cordero o ternera) se cocinan lentamente en un asador vertical y se sirven en pan pita con salsa de ajo, pepinillos y lechuga.

Ideal para una comida rápida o para recargar energías después de explorar Petra. Cada puesto tiene su secreto, pero todos comparten una cosa: el irresistible olor a carne especiada que inunda las calles.

8. Zarb

Si vas al Wadi Rum, prepárate para una de las experiencias más especiales del viaje: el Zarb. Es una barbacoa beduina cocinada bajo la arena. Sí, literalmente bajo tierra.

Carne de pollo o cordero, verduras y especias se colocan en bandejas metálicas dentro de un pozo, se cubren con brasas y arena, y se dejan cocer lentamente durante horas. Cuando el chef beduino levanta la tapa, el aroma ahumado lo llena todo.

9. Warak Enab: hojas de parra rellenas

Los Warak Enab son pequeños rollitos de hojas de vid rellenas de arroz, carne picada, hierbas y especias. Son herencia del mundo otomano, y en Jordania se sirven fríos o calientes, con un toque de limón o yogur. Son un plato común en celebraciones o meze (entrantes compartidos).

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10. Fattet Hummus

El Fattet Hummus es una versión “de lujo” del hummus tradicional. Se prepara mezclando pan pita tostado, garbanzos enteros, yogur, tahini, ajo y piñones fritos.

El resultado es un plato cremoso y reconfortante que suele comerse por la mañana. En Amán, muchos lo consideran el desayuno perfecto para arrancar el día con energía.

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11. Mujadara

La Mujadara es una receta sencilla pero deliciosa: lentejas, arroz y cebolla caramelizada. Es el plato preferido de los vegetarianos y una joya de la cocina del día a día. Las cebollas fritas le dan un toque dulce y crujiente que contrasta con la suavidad del arroz.

12. Labneh

El Labneh es un yogur colado, espeso y cremoso, que se unta como queso. Lo sirven en los desayunos con pan, aceite de oliva, pepino y aceitunas. En los hogares jordanos no falta nunca; es un imprescindible de cualquier mesa.

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13. Sfiha: las “mini pizzas” árabes

Las Sfiha son pequeñas empanadas abiertas con relleno de carne picada, piñones y especias. Son ideales como aperitivo o snack, y se suelen acompañar con limón y yogur. Tienen un sabor entre dulce y especiado, y se hornean hasta quedar doradas y crujientes.

14. Kanafeh: el postre más famoso

El Kanafeh es una delicia que no puedes perderte. Originario de Nablus pero muy popular en Jordania, se prepara con una base de queso tierno, masa de fideos finos (kataifi) y un almíbar de agua de azahar. Cuando lo pruebas caliente, el queso se funde y el crujiente de la masa contrasta con el dulzor del sirope.

15. Baklava

La Baklava es el cierre perfecto para cualquier comida. Capas finas de masa filo rellenas de nueces o pistachos, bañadas en miel o jarabe. En Jordania, a menudo se aromatiza con agua de rosas o clavo, dándole un sabor único y elegante.

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Té y café: el alma de la hospitalidad

En Jordania, ninguna comida termina sin una taza de té con menta o un café árabe con cardamomo. El café se sirve en pequeñas tazas sin asa, y se considera un símbolo de respeto.

En el desierto, un beduino te ofrecerá café antes que preguntarte tu nombre. Así de importante es este ritual.

Nota: La comida jordana es un viaje dentro del viaje. Cada plato tiene una historia, tradición y una dosis de hospitalidad que te hará sentir como en casa. De hecho, una frase popular dice: “En Jordania, no te dejarán marchar con el estómago vacío” y ya te decimos que es completamente verdad 😉​.

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