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Hay inmersiones que se te quedan grabadas no solo por lo que ves, sino por lo que te hacen sentir. Y bucear dentro de un avión hundido en el Mar Rojo, en pleno mes de febrero, es definitivamente una de esas experiencias que no se olvidan. En este post te cuento, paso a paso y emoción a emoción, cómo fue nuestro día de buceo en Aqaba, explorando el mítico avión trimotor comercial MSN 1248 sumergido y descubriendo las dos caras del fondo marino de Jordania.

Una doble inmersión: corales y pecios

Teníamos claro que queríamos bucear en Aqaba. Es la única salida al mar de todo Jordania, y hay cierta magia en saber que estás bajo las aguas del Mar Rojo, compartiendo espacio con corales, barcos hundidos y, en nuestro caso, ¡un avión entero!

Ese día decidimos hacer dos inmersiones: la primera enfocada en ver vida marina y corales, y la segunda (la que más nos atraía), explorar el legendario avión trimotor comercial hundido frente a la costa.

La primera inmersión: luces y sombras bajo el agua

Empezamos con la inmersión más clásica, donde esperábamos ver la explosión de colores y biodiversidad por la que es famoso el Mar Rojo. Pero la realidad fue otra. Aunque sí que encontramos algunos corales y peces curiosos, lo que más nos llamó la atención fue la cantidad de basura que cubría el fondo. Plásticos, redes, botellas… una tristeza, la verdad.

Fue una mezcla extraña: por un lado, la emoción de estar buceando en un nuevo país; por otro, la impotencia de ver cómo el fondo marino estaba tan descuidado. Esta primera parte no fue la experiencia más bonita, pero sí una llamada de atención.

Cambio de chip: rumbo al avión hundido MSN 1248

Tras la decepción de esa primera inmersión, que además se nos hizo especialmente fría por los 18º del agua y los finos neoprenos que nos dejaron… nos subimos de nuevo al barco y el ambiente cambió por completo. Se notaba la emoción de todo el grupo, el guía nos explicó el plan de entrada al avión, repasamos los gestos de seguridad y nos preparamos para algo que sabíamos sería especial.

Además, de camino al punto de inmersión nos hicieron una barbacoa a bordo, así que entre olor a carbón y las risas, el frío se llevaba mejor.

Descendimos lentamente y, de repente, como salido de una película, el avión apareció frente a nosotros. Como si hubiera aterrizado suavemente en el lecho marino.

La sensación fue brutal. Ver un avión bajo el agua ya es surrealista de por sí, pero además está colocado de manera que se puede ver todo el exterior: las alas abiertas, la cola intacta, las ventanillas… Nos acercamos, y no podíamos parar de mirar. Nos asomamos por las ventanas, como si de turistas curiosos se tratara, y luego vino lo mejor…

Entrar dentro del avión: entre asombro y vértigo

Penetrar un pecio siempre impone un poco, pero entrar en un avión hundido es otra cosa. Es como romper las reglas de la lógica. Accedimos por una de las puertas laterales y empezamos a recorrer el pasillo central, con las filas de asientos aún en su lugar. Todo tenía un aire fantasmal y emocionante a la vez. La visibilidad era buena, y la luz que entraba por las pequeñas ventanas generaba un juego de sombras digno de película.

Pasamos por la cabina del piloto, donde aún se ven los mandos y paneles. Luego seguimos por el interior y nos encontramos con un toque inesperado y divertido: en uno de los baños hay un esqueleto falso, sentado tranquilamente en el inodoro. 😅​

Y como colofón, salimos nadando desde el interior por el motor central trasero, ubicado justo en la cola del avión. Esa maniobra fue la guinda perfecta: salir como si el avión nos hubiese “tragado” y nos devolviera al mar abierto. Simplemente impresionante.​😍​

Nota: Aunque parezca salido de una escena postapocalíptica, este avión no fue víctima de ningún accidente. Fue hundido intencionadamente en 2019 como parte de un proyecto del gobierno jordano para crear arrecifes artificiales y fomentar el turismo de buceo.

La operación para hundirlo fue ciertamente espectacular. Podéis verla en este vídeo de Water Resistant Team.

Nuestra Reflexión

Bucear dentro de un avión comercial es una de esas experiencias que justifican un viaje entero. No solo por lo inusual (no todos los días uno bucea en un avión), sino por lo que representa. Volvimos al barco con frío, sí, pero con el corazón lleno. Con esa sensación de haber vivido algo diferente, algo que va más allá de una simple inmersión.

Si alguna vez te preguntas si vale la pena bucear en Jordania, la respuesta está clara: sí, y que sea para ver el avión hundido.

Consejos prácticos si tú también quieres hacerlo

Si estas pensando si lanzarte a bucear en este avión sumergido, aquí te dejo algunos consejos prácticos para que vaya lo mejor posible:

  1. Temporada: Evita febrero si eres friolero. De abril a octubre el agua está mucho más agradable.
  2. Traje: Pide un neopreno de al menos 5 mm si vas en temporada fría. Y si puedes, lleva el tuyo.
  3. Centro de buceo: Asegúrate de que sea profesional, con buena reputación y equipo en condiciones. Pregunta si incluyen barbacoa 😉.
  4. Nivel requerido: Lo ideal es tener Advanced Open Water para entrar a pecios, pero algunos centros lo permiten con Open Water si vas con guía.
  5. Equipo extra: Lleva linterna para ver detalles dentro del avión. Y si tienes GoPro o cámara, ¡es el sitio perfecto para grabar!
  6. Respeto ambiental: No toques, no remuevas arena, y si puedes, recoge algún residuo. El fondo te lo agradecerá.

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