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Cuando planificamos nuestro viaje a Jordania decidimos dedicar dos días completos a Petra. Hubo una razón sencilla: sabíamos que aquella ciudad tallada en la roca merecía más que una visita exprés. Y hoy te cuento cómo los aprovechamos, qué vimos cada día, y qué debes tener en cuenta para que tu visita también sea memorable.

Aquí te cuento nuestra experiencia, lo que más nos gustó, qué ver y algunos consejos y contexto sobre el lugar para que tú lo aproveches igual de bien.

Un poco de contexto: Petra en pocas palabras

Petra fue la capital del reino de los nabateos, un pueblo que hace más de 2.000 años convirtió el árido paisaje jordano en un centro de comercio, ingenio y talla en roca. La ciudad está esculpida en piedras de arenisca de colores rosados, oculta en valles, con calles, tumbas, templos y sistemas hidráulicos que permiten imaginar una vida intensa entre gargantas y paisajes secos que parecían imposibles para tanta grandeza.

La ciudad fue enterrada al olvido para Occidente hasta que en 1812 el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt la “redescubrió” para el resto del mundo, y hoy es uno de los grandes iconos de Jordania. Además, Petra es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1985.

Qué ver en Petra: los imprescindibles

El Siq

Es la puerta de entrada a Petra y, sin exagerar, una de las partes más mágicas de la visita. El Siq es un desfiladero natural de casi 1,2 km de largo con paredes de roca de más de 80 metros de altura. El suelo es de piedra, y a lo largo del camino aún se pueden ver los canales que los nabateos tallaron para canalizar el agua.

Y el final… ese momento en el que aparece el Tesoro entre las rocas, es simplemente inolvidable.

El Tesoro (Al-Khazneh)

El símbolo por excelencia de Petra y, probablemente, de todo Jordania. Su fachada, tallada directamente en la roca, mide unos 40 metros de alto, y se cree que fue construida como tumba real o santuario religioso en el siglo I a.C.

Consejo: vuelve a verlo de noche si puedes hacer el Petra by Night. Las velas iluminando el Tesoro le dan un aire completamente distinto.

El Teatro Romano

Pocos saben que los nabateos tallaron su propio teatro directamente en la roca, mucho antes de que los romanos llegaran a la zona. Tiene capacidad para unas 6.000 personas, y su acústica sigue siendo sorprendente.

Está situado muy cerca del camino principal, justo después del Tesoro, y vale la pena subir unos metros para tener una vista panorámica.

Las Tumbas Reales

Una serie de enormes fachadas excavadas en la ladera, frente al valle principal. Las más destacadas son: La Tumba de la Urna, La Tumba de la Seda, La Tumba Corintia y La Tumba del Palacio.

Son un buen lugar para alejarse un poco del bullicio y apreciar cómo la luz cambia los colores de la roca.

El Gran Templo

Construido probablemente entre los siglos I a.C. y I d.C., este complejo servía como centro político y religioso. Su estructura está muy bien conservada, y los arqueólogos aún trabajan en ella. Lo curioso es que todo el templo estaba cubierto de yeso y pintado de colores, algo que cuesta imaginar viendo solo la piedra desnuda.

El Templo de los Leones Alados

Llamado así por los relieves con figuras de leones que decoran sus columnas. Está situado justo enfrente del Gran Templo, al otro lado de la calle columnada. Se cree que era un lugar de culto a la diosa Al-Uzza, una de las principales divinidades nabateas.

Ad Deir (El Monasterio)

La otra gran joya de Petra. Llegar hasta el Monasterio requiere subir unos 800 escalones excavados en la roca, pero cada esfuerzo se compensa con creces. El edificio es imponente, de unos 50 metros de ancho y 45 de alto. Aunque se le llama “monasterio”, no lo fue: era un templo ceremonial nabateo. Arriba, además, hay varios miradores desde donde se ve todo el valle.

Consejo: sube temprano o al final del día, cuando hay menos gente y el sol no castiga tanto.

Petra by Night: la magia de ver el Tesoro iluminado por miles de velas

Y, por supuesto, la experiencia nocturna. Cada lunes, miércoles y jueves, Petra se transforma: más de 2.000 velas iluminan el Siq y el Tesoro. Caminas en silencio entre la luz tenue, y al llegar al Tesoro, suenan cantos y flautas tradicionales beduinas. Dura alrededor de 2 horas y es, simplemente, mágico.

Consejo: Haz cola antes de que abran las puertas para ser de las primeras personas en recorrer el Siq y así poder verlo casi sin gente y sin ruido.

Nota: Es importante saber que esta actividad no está incluida en la entrada normal de Petra ni en el Jordan Pass. Hay que pagarla aparte, y el precio oficial ronda los 17 dinares jordanos por persona (unos 22 €). Las entradas se pueden comprar el mismo día en la taquilla de Petra o en algunos hoteles de Wadi Musa.

¿Cómo organizamos esta visita?

Día 1: Primer vistazo intenso + la experiencia nocturna

El primer día arrancó temprano. Llegamos a la zona de Petra (Wadi Musa) y entramos al recinto con energía. Nuestro objetivo era ver “todo lo clásico”: desde la entrada por el Siq hasta el Tesoro, los templos, tumbas y el teatro romano.

    • Caminamos por el Siq: ese estrecho desfiladero que va abriéndose y te va preparando para lo que viene.
    • Llegamos al icono: la fachada del Tesoro (Al‑Khazneh). Verla en persona es otra historia: tamaño, escultura, entorno.
    • Continuamos hacia las tumbas reales y los templos de la primera zona del recinto. Paramos, exploramos rincones, tomamos fotos, y también solo observamos.
    • Por la tarde hicimos una pausa para descansar y recuperarnos del sol.
    • Por la noche: nos quedamos para la experiencia conocida como Petra by Night, caminar por el Siq iluminado por velas y ver el Tesoro de noche, con música tradicional y ambiente especial. Este “show nocturno” es algo que habíamos reservado con antelación.

La combinación de la visita de día + la noche con velas hizo que el primer día fuera increíble. Ver Petra al atardecer, luego volver por la ruta de velas, fue un contraste precioso.

Día 2: Subida al Monasterio y la parte “menos vista”

El segundo día lo dedicamos a algo que ya sabíamos que valdría la pena: la ruta hasta el Ad‑Deir (Monastery) (el Monasterio). Fue una mañana de subida, esfuerzo moderado y vistas que recompensan.

    • Empezamos pronto para evitar el calor más fuerte pasando rápido por todo lo que vimos ayer para llegar hasta donde empieza la subida que lleva al Monasterio.
    • Caminamos la parte menos concurrida de Petra, dejando algo de lado la multitud y subiendo entre tiendas que hay montadas entre las rocas.
    • Llegamos al Monasterio: ese edificio tallado en roca, situado en lo más alto, con vistas excelentes. Tomarte tu tiempo arriba, ver cómo todo se abre ante ti, lo recomendamos totalmente.
    • Después bajamos con calma, parando y disfrutando del entorno.

Este día fue más “contemplativo” y menos de “verlo todo”. Y esa diferencia fue genial: si el día 1 fue intensidad, el día 2 fue profundidad.

Consejos para aprovechar tu visita

Si planeas visitar este increíble lugar (no te lo puedes perder), aquí te dejo algunos consejos prácticos para que vaya lo mejor posible:

  1. Tiempo necesario 2 días: reserva dos días completos para Petra si puedes, uno para lo “clásico” y otro para profundizar.
  2. Reserva con antelación: si vas a coger el Jordan Pass, incluye 2 días de visita y reserva Petra By Night a primera hora del día que llegas a Wadi Musa.
  3. Madruga: ve temprano al segundo día para la subida al Monasterio, el sol se vuelve fuerte y la sombra escasa.
  4. Usa calzado cómodo (ropa ligera también). Trae agua suficiente. Muchos rincones están parcialmente sombreados, pero sigue siendo un entorno duro.
  5. Lleva abrigo en la noche, para Petra by Night: lleva algo de abrigo ligero porque puede refrescar al parar y estar bajo la noche del desierto.
  6. Reserva alojamiento en Wadi Musa para estar cerca del recinto y salir temprano al día siguiente.

En Resumen

Petra fue para nosotros uno de los puntos cumbre del viaje a Jordania. No solo por la magnificencia del lugar, sino por cómo lo vivimos: con calma, con dos jornadas para profundizar y con un momento especial por la noche. Si estás planificando tu visita: dedícale tiempo, prepárate para caminar, y no te conformes con “solo ver el Tesoro”. Porque Petra es mucho más, y merece que la vivas.

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