Jordania es un país pequeño en tamaño, pero enorme en historia, cultura y paisajes. Detrás de Petra y el Wadi Rum (sus dos joyas más famosas) hay un sinfín de curiosidades que sorprenden incluso a los viajeros más experimentados.
Aquí te dejamos una lista de los datos más curiosos, divertidos y diferentes, que harán que veas Jordania con otros ojos.
1. Jordania es uno de los países más seguros de Oriente Medio
A pesar de estar rodeada por países con conflictos (Siria, Irak, Israel y Palestina), Jordania es un auténtico oasis de estabilidad. Su gobierno ha mantenido una política de neutralidad y apertura que le ha valido el respeto de todo el mundo árabe.
Los jordanos están orgullosos de su reputación como país seguro y acogedor. Desde el primer día lo notarás: todos te ofrecen ayuda, te preguntan de dónde vienes y, sin que te des cuenta, acabas compartiendo un té en una tienda o en la calle.

2. Petra estuvo “perdida” durante siglos
Hoy es Patrimonio de la Humanidad y una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, pero durante siglos Petra permaneció oculta entre las montañas del desierto. Solo los beduinos conocían su existencia y la mantenían en secreto.
En 1812, el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt la redescubrió disfrazándose de peregrino musulmán para que le permitieran el acceso. Cuando el Siq se abre ante ti y ves por primera vez el Tesoro (Al-Khazneh), entiendes por qué los viajeros la llaman una de las entradas más impresionantes del planeta.


3. El Mar Muerto es el punto más bajo del planeta
A 430 metros bajo el nivel del mar, el Mar Muerto es literalmente el lugar más bajo de la Tierra. La sensación de flotar sobre su superficie salada es tan surrealista que parece magia. Su concentración de sal (más del 30 %) impide que cualquier organismo viva en él… de ahí su nombre.
Además, sus minerales tienen propiedades terapéuticas y muchas marcas de cosmética utilizan su barro y sus sales. No es raro ver a los viajeros embadurnados de barro negro, dejándolo secar al sol antes de flotar de nuevo.


4. En Jordania puedes bañarte en dos mares el mismo día
Aunque suene a locura, es totalmente cierto: puedes ver el amanecer en el Mar Muerto y ver el atardecer en el Mar Rojo (Aqaba). El país es pequeño y las distancias son cortas: conducir de un extremo al otro apenas lleva unas 4–5 horas.
En el Mar Muerto flotas entre paisajes lunares, y en el Mar Rojo buceas entre corales, peces y pecios hundidos. Dos mares, dos mundos, un mismo día.

5. Jordania está llena de lugares bíblicos
Más allá del desierto y las ruinas nabateas, Jordania es tierra sagrada para las tres religiones monoteístas. El Monte Nebo fue el lugar donde Moisés vio la Tierra Prometida antes de morir. El río Jordán marca el sitio donde fue bautizado Jesús, y la ciudad de Madaba guarda un mosaico del siglo VI que muestra el mapa más antiguo conocido de Tierra Santa.
Muchos viajeros combinan estos lugares en una misma ruta espiritual, y aunque no seas creyente, la visita de estos lugares es realmente especial.


6. El Wadi Rum parece otro planeta
Es fácil entender por qué llaman al Wadi Rum “El Valle de la Luna”. Sus montañas rojizas, dunas infinitas y formaciones imposibles parecen de otro mundo.
De hecho, ha sido escenario de películas como The Martian, Dune, Lawrence de Arabia o Star Wars: Rogue One.
Cuando el sol se pone y el cielo se llena de estrellas, entiendes por qué tantas producciones han elegido este lugar. Dormir en un campamento beduino bajo un manto de millones de estrellas es una experiencia que difícilmente olvidarás.


7. Los beduinos todavía viven en el desierto
Aunque muchos se han asentado en pueblos y ciudades, todavía existen comunidades beduinas que viven en tiendas de pelo de cabra y mantienen sus costumbres ancestrales. Son conocidos por su hospitalidad: ofrecerte té o café es casi una obligación sagrada.
Muchos de los guías en Petra o el Wadi Rum son beduinos de nacimiento, y recorrer el desierto con ellos es como viajar en el tiempo: conocen cada duna, cada camino y cada historia que el viento se lleva.

8. El café no es solo una bebida: es un símbolo de respeto
En Jordania, el café es una parte fundamental de la cultura. Se prepara con cardamomo y sin azúcar, y se sirve en pequeñas tazas. Pero no es un simple gesto: representa amistad, hospitalidad y paz.
Cuando te ofrecen café, estás aceptando su bienvenida. Si no quieres más, basta con mover la taza de lado a lado; si no lo haces, seguirán sirviéndote.

9. Jordania también tiene playas y buceo en el Mar Rojo
En la zona sur del país, Áqaba ofrece un contraste espectacular con el resto del país: aguas cálidas, corales, peces tropicales y una costa que nada tiene que envidiar al Egipto del otro lado.
Es uno de los mejores lugares del mundo para bucear entre naufragios artificiales, como un famosísimo avión hundido de Áqaba o un tanque cubierto de coral.
Además, Aqaba es zona libre de impuestos, lo que la convierte en un buen sitio para hacer compras antes de volver a casa.


10. El jabón de Nablus: un tesoro milenario
Hecho a base de aceite de oliva puro, el jabón de Nablus es considerado uno de los más antiguos del mundo. Su fórmula apenas ha cambiado en más de mil años y se elabora de forma artesanal.
Cada barra se deja secar naturalmente durante semanas, y el resultado es un jabón suave, hipoalergénico y duradero.

11. El antiguo ferrocarril del Hiyaz sigue en pie (aunque casi olvidado)
El tren que unía Damasco con Medina a principios del siglo XX fue una de las grandes obras del Imperio Otomano. Hoy, algunos tramos sobreviven como reliquia histórica y se pueden visitar cerca de Amán o en Ma’an. Incluso hay locomotoras antiguas exhibidas al aire libre en pleno desierto.


12. Los camellos siguen siendo compañeros de viaje
Aunque los coches dominaron el siglo XXI, los camellos siguen siendo el vehículo más fiel del desierto. En el Wadi Rum aún verás familias que los usan para desplazarse, transportar agua o como símbolo de estatus.

13. Jordania puede tener 45 °C en verano… y nieve en invierno
El clima jordano es sorprendentemente variado. En verano, el sol del desierto puede superar los 45 °C, especialmente en el Wadi Rum o el Mar Muerto. Pero en invierno, en lugares como Amán o Petra, nieva. Si visitas en enero o febrero, lleva abrigo. Las noches pueden ser gélidas y los alojamientos no siempre tienen calefacción.
Nuestra experiencia: pasamos de flotar en el Mar Muerto con 30 °C a temblar de frío en Amán dos días después. Así de cambiante es Jordania.

14. El ojo azul contra el mal de ojo
El famoso “ojo turco” o nazar también es muy popular en Jordania. Lo verás colgado en taxis, casas, tiendas y hasta en puertas de hoteles. Se cree que protege contra la envidia y las malas energías.
Si alguien te regala uno, considéralo un gesto de amistad y buena suerte.

15. Jordania es musulmana, pero profundamente tolerante
El 95 % de la población es musulmana, pero el país se distingue por su tolerancia y convivencia religiosa. En ciudades como Madaba o Karak, mezquitas e iglesias comparten la misma calle, y no es raro oír el llamado a la oración junto a las campanas de una iglesia.
Nota: En Navidad, incluso el rey suele enviar felicitaciones públicas a la comunidad cristiana.


16. Lawrence de Arabia pasó aquí gran parte de su vida
T. E. Lawrence no solo inspiró una película: vivió y luchó en Jordania durante la revuelta árabe contra los otomanos. En Wadi Rum todavía se conservan ruinas y refugios asociados a él, y los beduinos cuentan sus historias como si fuera uno de los suyos.
Nota: De hecho, en el desierto aún se usa la frase “caminar como Lawrence” para referirse a andar sin rumbo fijo bajo el sol.

17. Jerash: una Roma escondida en Oriente Medio
Muchos viajeros se sorprenden al descubrir que Jordania tiene una de las ciudades romanas mejor conservadas del mundo (incluido nosotros). Jerash fue una joya del Imperio Romano: calles empedradas, templos, teatros y columnas aún en pie. Caminar por allí es como viajar en el tiempo.


18. La hospitalidad jordana no es una frase: es una forma de vida
Los jordanos tienen un dicho: “El huésped es un regalo de Dios.” Y lo viven literalmente. Da igual si estás en una tienda, en un pueblo o perdido en la carretera: siempre habrá alguien dispuesto a ayudarte o a invitarte a un té.
Nota: A nosotros nos ofrecieron café hasta en una gasolinera en mitad del desierto. Sin pedir nada a cambio. Solo por el placer de compartir.
19. “Petra” significa “roca”… y cambia de color cada hora del día
Su nombre viene del griego “Petra”, que significa piedra o roca, y tiene todo el sentido del mundo. Lo más mágico es que sus tonos rojizos y anaranjados cambian con la luz del día. Al amanecer es dorada, al mediodía brilla rosa, y al atardecer se tiñe de púrpura.
Nota: Si puedes, quédate hasta el final del día y observa cómo la ciudad entera parece encenderse con fuego natural. Es hipnótico.



